Venus en Leo y como brillar y encontrar la luz en nuestras relaciones interpersonales.

 

venus en leoVenus en estos momentos se encuentra en el  grado 9º 15′ de Leo, signo en el cual permanecerá hasta el 5 de septiembre. Venus ahora quiere brillar, auto-expresarse a lo grande y me he preguntado cómo podemos aprovechar al máximo su energía en Leo. Además de cuidarnos, disfrutar del verano, cambiar de look y ser más atrevidos en el amor romántico, nos puede ayudar a ser más generosos en nuestras relaciones. Obviamente, hay una generosidad material como la de obsequiar a nuestros seres queridos con detalles y regalitos pero no se termina allí simplemente. Durante el tránsito de Venus por Leo, todos queremos ser un poco estrella, queremos brillar… y lo hermoso es que todos tenemos una luz en nuestro interior para hacerlo. Tenemos cualidades únicas para expresar, para entregar al mundo. Quizás nunca nos han concedido el espacio para ser nosotros mismos y poderlas manifestar. En relaciones donde predominan la crítica, el miedo y el corazón cerrado, es muy difícil que se pueda manifestar nuestra luz inherente. La generosidad de Venus en Leo es permitir el espacio donde el otro pueda brillar. ¿Cómo? Evitando “los cuatro jinetes del apocalipsis de la relación”: crítica, desprecio, defensividad y retirada emocional. Este concepto fue creado por el psicólogo John Gottman y me parece un acto muy grande de generosidad evitarlos.

En lugar de criticar a la persona en su totalidad, podemos expresar como nos sentimos ante un comportamiento específico suyo y expresar como nos gustaría ser tratado. En lugar de decirle, por ejemplo, que es un irresponsable, y usar el “siempre” y el “nunca”, podemos informarle que en una ocasión concreta nos hemos sentido mal por algo que  ha hecho y con qué tipo de comportamiento alternativo nos sentiríamos mejor.

El desprecio consiste en usar palabras duras, destrozar las  ilusión del otro con sus cosas,  e incluso en algo más sutil como poner cara de asco, o quedarse callado en un silencio gélido.

Estar a la defensiva  es rebotar cualquier cosa que nos puede exponer la otra persona, ni siquiera permitimos que sus ideas y palabras nos lleguen al cerebro. No escuchamos, usamos el “tú también el mes pasado me hiciste lo mismo” etc. , o señalamos sus defectos o inventamos escusas para escabullir nuestra responsabilidad en el asunto.

La retirada emocional es cuando huimos a nuestra torre de marfil, cerramos la puerta y todas las ventanas, manteniendo un silencio hostil  durante horas o incluso días. Otra forma de retirada emocional consiste en estar presente con el cuerpo pero no con el alma y la mente cuando la otra persona quiere interactuar con nosotros. Su mundo nos resbala. Le hablamos, interactuamos, pero no estamos.

Estos cuatro jinetes son muy dolorosos y es un gran acto de generosidad cuidar de nuestras relaciones protegiéndolas de estas fuerzas destructivas. En lugar de estas actitudes podemos aprender a apreciar y valorar a la otra persona y su actividad, además de   utilizar el refuerzo positivo,  diciéndole lo que hace bien. Si tenemos un conflicto podemos reconocer nuestra parte de responsabilidad y si es necesario pedir perdón, y por último, un gran regalo para el otro es escucharle con el corazón abierto, estando presente, sin juzgar y con atención plena. El mayor regalo que podemos hacer a la otra persona es darle espacio y permiso para SER.

Copyright©Margit Glassel
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