Venus en Piscis—danzando entre olas.

a594d6ece4b0a828ab053e1c057a3d3cHabla el agua con fuerza. En estos momentos, además de Neptuno y Quirón en Piscis a largo plazo,  tenemos a Marte viajando por el signo (desde el 19 de diciembre 2016 hasta el 28 enero de 2017) y lo más importante Venus, que está exaltada en Piscis, nos brindará sus máximas bendiciones (desde el 3 de enero hasta el 3 de febrero 2017).

Venus en el último de los doce signos se vuelve misteriosa, envuelta en brumas y difuminada. Las sólidas estructuras de nuestras relaciones se vuelven permeables. De repente sentimos lo que el otro siente, escuchamos sus latidos y sus pensamientos.  Nos sentimos porosos, empáticos, a veces un poco perdidos. Sobre todo, si no tenemos mucha agua en nuestras cartas puede ser una experiencia agradable y chocante a la vez. Somos frágiles, vulnerables y abiertos al mismo tiempo.

Venus en Piscis es magnética. Me recuerda a la Reina de Copas del Tarot que mira hacia dentro mientras magnetiza con una fuerza inmensa. Es la Señora de las Sirenas, pero ella no tiene la fría cola de un pez; es Venus y es cálida, erótica y sensual y en Piscis su casa es un templo.  Podemos pensar que Venus en Piscis es muy espiritual; lo es de algún modo al igual que lo eran las antiguas sacerdotisas que viajaban entre mundos, pero habitaban bien sus cuerpos y los honraban.

Se dice que Venus en Piscis tiende al sacrificio. Hay un sacrificio negativo, el forzado,el  impuesto, el que nace desde el miedo, y luego está el sacrificio positivo, el que nos hace sacro o sagrado a nosotros mismos, al mundo y a los demás.

Venus en Piscis, si no aceptamos lo sagrado del eterno presente, puede inducirnos a huir a paraísos artificiales; esos amores irreales que nos llevan a los oníricos bosques de nuestra propia confusión; o esas relaciones que nos dejan sin sangre, y sin lágrimas, porque nos absorben hasta la última gota de nuestro ser. Difumina los límites. Podemos trascender el ego en una relación que nos eleva o sucumbir al peligro de perdernos en un sueño.

Venus en Piscis no es del todo claro y no es el mejor momento para definir relaciones. Mejor sentir, fluir y aceptar lo que la Diosa nos regala. Si escuchamos con el corazón podemos oír su voz. Si cerramos los ojos entramos en sus misterios y entonces ya no es necesario ir a  ninguna tierra prometida.

Donde se pasea por nuestra carta natal en tránsito pone paz y descanso, disuelve y diluye. A veces cierra ciclos para que volvamos a nosotros mismos. Es posible que si buceamos con ella encontramos alguna perla o un tesoro escondido en el mar.

4 /1/2017
Copyright© Margit Glassel
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