Luna Negra en Tauro—tiempo de destrucción.

Esta noche es un momento mágico importante por varias razones.
Primero, Urano está terminando su ciclo en Aries y podemos despedirnos y agradecer el trabajo hecho.
Segundo, es la noche antes de la Luna Nueva y es el momento que tradicionalmente se hacen los rituales de destrucción, destierro y disolución. En la tradición tibetana es el día de los protectores.
Tercero, el Sol está ya en conjunción con el asteroide Sedna que es el arquetipo de la victima.
Si no sabemos hacer esas prácticas tradicionales podemos visualizar las situaciones, hábitos, actitudes u obstáculos que queremos eliminar de nuestra vida. Meditar un rato en los matices de las actitudes que nos hace sufrir y luego escribir en un papel el nombre que los define. Visualizamos como realmente toda la energía negativa se atrapa en ese nombre y luego le prendemos fuego. Mientras observamos cómo se quema el papel (en nuestro caldero por ejemplo) visualizamos como la situación se purifica para el bien de todos los implicados. Luego esparcimos las cenizas al viento y visualizamos como el problema se ha terminado para siempre.
Os recuerdo que siempre es importante trabajar lo exterior en el interior. Si tenemos un enemigo es mucho mejor identificar las causas y actitudes que nos han llevado a esta situación deplorable y destruirlas que destruir el enemigo externo. Sé que este es un tema espinoso en la Magia y respeto todas las opiniones aunque algunas no las comparto. Tengo amigos que no se andan con rositas. Lo que sí tengo claro es que conviene establecer límites sanos y claros porque eso evita la confusión futura. El mismo círculo mágico en parte simboliza eso. Marcamos un límite, nos centramos, nos definimos. Para el resto, cada uno es dueño de su vida y tiene que asumir la responsabilidad acerca de lo que hace. Cada acción, palabra y pensamiento tiene consecuencias y crea realidades; en lo mundano y en lo mágico (que en realidad no son dos cosas distintas). Hay muchas alternativas. La transformación, la sublimación, la integración, la pacificación y a veces la destrucción.
Aun así, con algunas cosas hay que ser adamantino porque nos llevarían a la ruina si no las arrancamos de cuajo. Las adicciones, la procrastinación, la culpa, la pereza, los miedos y un largo etc. de las prisiones y programas destructivos de nuestra mente.  Es la noche para evocar lo que queremos desterrar y pulverizarlo con el poder de nuestra voluntad y del fuego.


14/5/2018
Margit Glassel

Para más info sobre mi trabajo: margitglassel@yahoo.es

 

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