Rituales de Luna Llena. Las Bases. Segunda parte.

Como he dicho en la primera parte, hay que seguir una serie de pasos preliminares antes de ejecutar nuestro ritual.

Los preliminares son:

Primero:

Meditar en la finalidad del ritual. ¿Qué resultados quiero? Estoy dispuesta asumir las consecuencias, vivir con ellas y responsabilizarme de las implicaciones kármicas?

En lo absoluto no hay ley de causa y efecto, pero en lo relativo sí. No podemos auto-engañarnos y pensar que la magia no tiene consecuencias. ¿Si no tuviera, para que nos ponemos?

Luego hay que analizar el coste energético. Los rituales consumen energía. A veces es más fácil usar medios mundanos en lugar de  recurrir a complejas manipulaciones esotéricas.

El tema de la motivación: hay que tener claro porque lo hacemos. No tenemos que juzgarnos. Pero sí ser consciente. Si quiero más dinero, pues es eso. No podemos montarnos películas y convencernos que lo hacemos para iluminarnos o para ayudar a los demás (aunque esas cosas no necesariamente se excluyen entre ellos). Lo que quiero decir es que seamos brutalmente honestos con nosotros mismos. Que no vayamos de santos. Auto-engañarse es potencialmente peligroso. Si quiero más dinero, pues lo reconozco y me meto manos a la obra.

Ahora, aquí añado yo un dato: siempre se puede mejorar la motivación. Hacerla más grande, expandirla, incluir aspiraciones más elevadas y así aprovechamos el ritual, ya que lo hacemos, para un efecto más potente y más amplio. Por ejemplo,  quiero más dinero porque quiero viajar. Hacer unos viajes flipantes y de más tiempo. Pues puedo añadir el deseo que durante esos viajes me convierta en una fuerza iluminadora en el mundo, porte la Antorcha de la Luz de la Conciencia vaya donde vaya y tenga el amor, sabiduría y poder necesario para ayudar a los demás cuando lo necesiten y para ayudarles a encontrar su propio Despertar. Esa es la idea, expandir. La energía se vuelve mucho más potente cuando expandimos la motivación e incluimos el bienestar ajeno.

Segundo:

Las correspondencias. Miramos la finalidad del ritual y  en este caso la energía de la Luna llena correspondiente. Estudiamos los colores afines, las piedras y materiales. Podemos leer los antiguos grimorios si tenemos, o recurrir a San Google (internet). La investigación forma parte del ritual; de algún modo misterioso puede enseñarnos muchas cosas. No es solo un fastidio aburrido sino muchas revelaciones me han venido buscando  que tipo de incienso era el mejor para una cosa concreta o que color era afín.

Tercero:

Decidir con que fuerzas queremos trabajar. El Dalai Lama dijo que los occidentales podían, si querían, aprovechar su propia religión en lugar de meterse en creencias exóticas budistas. En esta misma linea,  también pienso que hay que respetar las creencias de cada uno y no hay que complicarse la vida. Hay gente que es afín con las tradiciones judeocristianas, otros lo son con los dioses/diosas griegas, celtas, egipcias etc. Los cabalistas usan los nombres hebreos, otros le rezan a la Virgen, otros invocan a antiguas divinidades. Lo que sí es importante,  desde mi perspectiva, es ser consciente, muy consciente, con que energía trabajamos y su grado de iluminación. Obviamente no es lo mismo invocar a un ángel que evocar un demonio para que nos asiste con un asunto. (Este es un tema muy amplio, con muchos malentendidos, y para que no se me alargue el artículo me lo reservo para un post aparte). En líneas muy generales, vamos generalísimas, podemos decir que hay divinidades iluminadas, no iluminadas, mundanas, protectoras, obstaculizadoras y un largo etc. También quiero dejar  claro que  ese tipo de energías no tienen existencia inherente y como los percibimos también depende enormemente de nuestro propio grado de iluminación y nuestros filtros. El que no ha integrado su propia sombra, percibe entes obstaculizadores detrás de cada esquina. Para alguien que está más integrado, incluso un adversario puede ser una bendición.

La cuestión aquí (y eso lo explicaré tb mejor en otro post ), es desarrollar una relación amistosa y respetuosa, con las fuerzas que invocamos. No hace falta que nos arrastremos por los suelos ante ellas,  ni por el contrario,  que las tratemos como nuestra chacha. Lo mejor es considerarlas como si fueran nuestro socio, tratarlas con respeto y tampoco tomarnos demasiadas confianzas.

Y por último, no es absolutamente necesario trabajar con una fuerza arquetípica o divinidad. Hay gente más zen, más al grano, y entonces sería simplemente, en nuestro caso aquí,  la Luna Llena e yo. Este va a ser el estilo que os recomiendo sobre todo si sois principiantes.

Cuarto:

Conseguir los ingredientes: velas, incienso, sistemas de adivinanza. Para empezar recomiendo el tarot. Flores, hierbas, piedras, plumas, huesos. Ofrendas de fruta, nueces, galletas pan etc. Creo que sobra decir que NO sacrificamos a nadie, ni humano, ni animal, ni invisible. El único sacrificio es nuestra personalidad inferior y sus rasgos.  Por lo menos en mi linaje. (Lo digo,  aunque sobra,  por si acaso, no vaya ser que algún entusiasta se cargue al gato del vecino). Dibujos, sigilos, imágenes de divinidades con las que trabajamos. Telas para el altar, la ropa que queremos vestir. Es una ceremonia. Nos podemos poner elegantes. (O desnudos, que es una gran elegancia natural).

Escribimos las invocaciones o evocaciones (la diferencia la explicaré en un post futuro). Montamos el altar.

Bien, hasta ahora puede sonar todo muy complicado. Se puede simplificar. Y creo que se debe simplificar sobre todo al principio. Sino nos vamos a estresar y no estaremos en lo que tenemos que estar. Aun así creo que  conocer bien el contexto más amplio es útil aunque luego simplifiquemos.

La tercera y última parte será sobre la parte principal del ritual y la conclusión.

24/8/2018

Copyright© Margit Glassel

 

 

Comentarios (2)

Gracias por los post del ritual de luna llena. Son muy interesantes. También me gustan mucho los post semanales de astrología.

Muchas gracias. Un fuerte abrazo, Margit

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