Capítulo 5. El pueblo fantasma.

🌕Con muchas ganas de estirar la piernas después de casi tres horas de autobús, me voy ligera a una ruta que saqué de wikiloc. Poca cosa, unos 8 km y ca 300m de desnivel. Justo algo para relajar los músculos agarrotados  y  para celebrar la Luna Llena en Sagitario. Es mi Luna natal. Así me parecía doblemente importante.

🌕Contemplo Capileira, que blanquito y que bonito. Se nota la influencia árabe.

🌕Es pista, no tiene perdida, si se me hiciera de noche no pasaría nada ya que disfruto de la naturaleza nocturna. Siempre parece más despierta, más viva.

🌕Quiero ver el Mulhacén, rendirle homenaje. Llevo semanas hablándole desde mi casa con mil incertidumbres y ansiedades. No conozco la gente, no conozco la sierra, no conozco el terreno, no conozco los guías, ni el grupo. Ni sé si voy a poder con tanto peso, con el frío,  con dormir en el suelo. Mi mente me proyecta todo tipo de situaciones apocalípticas. Voy a ser demasiado lento, me falta fuerza, no voy a poder subir. Margit. Para. Baja al cuerpo. Estate presente. Pon la atención en los pies, en los sentidos, respira. Huele el aroma extraño de un territorio desconocido. Sus sonidos. Me fijo que hay un riachuelo que cruza el camino. A veces no vemos lo que tenemos delante porque vivimos en la cabeza. Sal de la película y entra la Realidad. La Matrix es interna. Me relajo.

🌕Llego a Cebadilla y  leo el cartel informativo. No hay alma viviente (humana). Me encuentro con unos caballas en un recinto más abajo. Una buena señal. Los caballos son animales de Sagitario. En el cartel pone que es un pueblo que te atrapa el corazón y que en él vive el espíritu de una princesa mora. Anda, como las de los ibones del pirineo. Me empiezo a sentir en casa.

🌕 Me meto en el pueblo y ahí está la iglesia profanada, las ventanas rotas,  y transformada en un misero almacén de paja y de sacos de pienso para animales. Se me pone la piel de gallina, hay unas extrañas vibraciones en el aire, noto como se manifiestan los poderes del lugar y de repente me aparece un perro negro gigante de la nada. Nos miramos fijamente. Me anclo en el suelo, echo raíces, desplego mis alas negras. El perro gruñe, se da la vuelta y desaparece en medio de las casas. ¿De quién será? Que raro todo. Paso al lado de la iglesia y veo que algún gracioso ha transformado los huecos en el muro lateral en cruces invertidas.

🌕 Estoy a gusto. Celebro la Luna y la vida. Me quedo un rato. Los pueblos abandonados al principio se ponen un poco fieros  pero luego te acogen. En el fondo les encanta tu atención. Son como erizos, al principio pinchan pero luego son dulces.

🌕 Contemplo el Mulhacén y  emprendo el camino de vuelta con la paz del crespúsculo.

Jueves 23 de mayo, 2024

Margit

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